La muerte del criminal de guerra Ratko Mladic deja al descubierto las heridas de Bosnia
Para los supervivientes de la masacre de Srebrenica, la muerte del exjefe militar de los serbios de Bosnia Ratko Mladic no cambia gran cosa.
Mejra Djogaz, cuyos tres hijos, marido y nieto fueron asesinados por las fuerzas dirigidas por Mladic, vive en las inmediaciones del memorial de Potocari.
Miles de estelas de mármol rinden allí homenaje a las víctimas de la masacre de 1995, considerada la peor matanza perpetrada en Europa desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
Las fuerzas serbias bajo el mando de Mladic ejecutaron allí a unos 8.000 bosnios musulmanes que habían buscado refugio en lo que se suponía era un enclave protegido por la ONU.
"Por su culpa me quedé sola. Y no soy la única, todas las madres de Srebrenica y muchas otras en todo Bosnia Herzegovina, sufrieron el mismo destino", afirma esta mujer de 77 años a la AFP.
La guerra de Bosnia (1992-1995) dejó alrededor de 100.000 muertos.
Mladic, apodado "el carnicero de los Balcanes", murió el jueves mientras cumplía cadena perpetua por genocidio, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad.
Décadas después del conflicto, Mejra Djogaz todavía tiene demasiado miedo de regresar a su pueblo, prácticamente desierto desde las matanzas.
"Me habría gustado que viviera más tiempo para que sufriera más, como sufrimos nosotras, las madres", apunta.
Gravemente enfermo desde hacía meses, Ratko Mladic murió días después de que el Mecanismo Residual Internacional de los Tribunales Penales rechazara por última vez la petición de su familia y del gobierno serbio de que lo trasladaran a un hospital militar de Belgrado.
Para Sehida Abdurahmanovic, representante de la asociación "Madres de Srebrenica", saber que murió sufriendo supone cierto consuelo para las familias de las víctimas.
- Sus ideas no murieron -
Fadila Efendic, cuyo hijo y marido fueron asesinados en julio de 1995, no siente "ni alegría ni tristeza" al respecto. "Lo que me resulta especialmente difícil es aceptar que sus ideas no murieron", sostiene esta mujer de 74 años.
En algunas regiones de Serbia y en la entidad serbia de Bosnia, la Republika Srpska (RS), Mladic es venerado como un héroe. Por la noche, se celebraron vigilias y actos conmemorativos.
En Zvornik, una ciudad de Bosnia cercana a la frontera con Serbia, cientos de personas desfilaron por las calles coreando su nombre y portando banderas del ejército serbio y de la Republika Srpska, así como pancartas con su retrato.
En Visegrad, en el este de Bosnia, donde las fuerzas serbobosnias mataron en 1992 a más de 1.500 civiles, principalmente bosnios musulmanes, un grupo de jóvenes desplegó desde un puente una pancarta en su honor y encendió velas.
Y en Belgrado, decenas de hombres lanzaron bengalas desde el principal puente de la capital serbia, según imágenes de la cadena privada Informer.
"Hicimos todo lo posible para que el general Mladic pasara el final de su vida en Serbia", declaró el presidente serbio, Aleksandar Vucic.
El ministro serbio de Justicia, Nenad Vujic, aseguró que recibiría un funeral con "los honores militares y de Estado a los que tiene derecho".
"Si su familia desea que sea enterrado en Serbia, nos aseguraremos de que así sea, de manera digna y apropiada", añadió.
Pero para Sehida Abdurahmanovic, eso no cambia nada.
"La Historia recordará que fue uno de los mayores criminales de guerra", asegura.
S.al-Qahtani--al-Hayat