Hubble confirma la existencia de un decágono en el polo sur de Saturno
El telescopio Hubble ha confirmado la presencia de una enorme onda atmosférica con forma de decágono en el polo sur de Saturno. Este hallazgo, anunciado conjuntamente por la NASA y la ESA, ofrece a los científicos una nueva oportunidad para comparar la dinámica de las capas gaseosas del planeta gigante con el famoso hexágono del hemisferio norte.
El telescopio espacial Hubble ha confirmado la existencia de una vasta estructura atmosférica con forma de decágono ubicada en el polo sur de Saturno. La Agencia Espacial Estadounidense (NASA) y la Agencia Espacial Europea (ESA) anunciaron oficialmente este descubrimiento el 2 de septiembre, marcando un hito en la observación planetaria que permite comparar directamente los patrones climáticos del hemisferio sur con el conocido hexágono del polo norte.
La estructura no constituye un objeto sólido ni una construcción física suspendida sobre el planeta, sino que es un patrón dinámico asociado al movimiento de las nubes y las corrientes de viento. Saturno gira rápidamente sobre su eje, generando bandas visibles que reflejan una circulación organizada a gran escala. En este contexto, la geometría poligonal surge como resultado de la interacción entre los vientos y las ondas atmosféricas, un fenómeno que los científicos estudian para entender cómo se originan y mantienen estos patrones gigantes.
La investigación fue encabezada por Agustín Sánchez-Lavega, de la Universidad del País Vasco, quien inició el análisis en 2024 tras observar una banda ondulada en el hemisferio austral. El equipo también incluyó a los astrónomos aficionados Trevor Barry y Jean-Paul Oger. Al revisar los archivos históricos del Hubble, los investigadores lograron retroceder en el tiempo y detectar la presencia de la onda desde 2023. Esta capacidad de combinar diferentes filtros permitió registrar diferencias entre regiones y capas atmosféricas, confirmando que la estructura no dependía de una única imagen aislada.
Las mediciones indican que cada uno de los diez lados del decágono supera aproximadamente los 16.700 kilómetros de longitud. Para contextualizar su magnitud, el diámetro de Saturno es de unos 120.000 kilómetros, casi diez veces el tamaño de la Tierra. La escala de la onda es comparable a las dimensiones planetarias, lo que subraya la importancia de estudiar cómo una atmósfera gaseosa puede organizar movimientos en estructuras tan enormes y estables.
El hexágono septentrional de Saturno sirve como antecedente principal para este estudio. Desde que la misión Cassini lo estudió con detalle, se ha conocido su duración de décadas y su corriente atmosférica persistente. La pregunta central ahora es si el decágono austral alcanzará una estabilidad similar. Los modelos actuales sugieren que una onda puede conservar una forma reconocible sin estar formada por las mismas partículas en todo momento, similar a una ondulación que atraviesa agua en movimiento donde la energía y el material no viajan juntos.
Para el hexágono norte, se ha relacionado su geometría con una corriente que rodea la región polar. En el caso del decágono sur, los investigadores deben verificar cómo encajan las nuevas observaciones con la dinámica atmosférica para discernir si ambos fenómenos comparten un origen idéntico o siguen rutas evolutivas distintas.
La perspectiva de observación es un factor crítico. Saturno tarda cerca de 29 años terrestres en completar una órbita alrededor del Sol, lo que hace que la orientación de sus polos respecto a la Tierra cambie constantemente durante ese recorrido. Este ciclo facilita o dificulta el seguimiento continuo de las regiones polares dependiendo de la posición orbital del planeta.
Los científicos enfatizan que el interés no radica en la imposibilidad geométrica de la figura, sino en explicar por qué aparece esa configuración concreta. Se requiere conocer cuándo surgió y qué movimientos la sostienen para contrastar las explicaciones teóricas con los datos observacionales. La evolución futura del decágono es ahora una prioridad: los investigadores continuarán comparando imágenes para determinar si se estabiliza o cambia, utilizando el fenómeno como un laboratorio natural para contrastar modelos de dinámica atmosférica.
La NASA y la ESA señalan que el seguimiento continuo con Hubble y el telescopio James Webb constituye una vía esencial para avanzar en el conocimiento. La combinación de observaciones distintas aportará información complementaria sobre la atmósfera saturnina. El objetivo final es comprender los mecanismos físicos y las condiciones que permiten estas estructuras, más allá de obtener imágenes visualmente impactantes. Este hallazgo abre un problema concreto de meteorología planetaria, donde la respuesta dependerá de nuevas mediciones mientras el decágono añade una nueva capa a nuestra comprensión del paisaje saturnino.
E.Jarallah--al-Hayat