Electrificación, metano y finanzas climáticas: la agenda de la COP31
La COP31 de Antalya estará dominada por una amplia variedad de temas, como la financiación de la adaptación al cambio climático, las políticas energéticas y la reducción de las emisiones de metano, si bien ninguna cuestión se anuncia como dominante.
Turquía plantea la electrificación de la economía como la medida clave de la cita. Pero las finanzas climáticas ocuparán seguramente un lugar importante, tras el shock que supuso el deslave del pasado agosto en Nepal, así como el futuro de las energías de origen fósil.
- Electrificación y energías fósiles -
La COP28 de Dubái, en 2023, marcó un hito al acordarse "el principio del fin" de la era de los combustibles fósiles. Pero más allá de esta declaración, sigue sin concretarse ningún plazo ni objetivo cuantificado de salida del petróleo, el gas y el carbón.
La conferencia celebrada en abril en Santa Marta, Colombia, se limitó a la creación de un panel de científicos encargados de asesorar a gobiernos, regiones y ciudades en acciones para una transición más allá de las energías fósiles.
Brasil, organizador de la última cumbre climática de la ONU, prometió que se presentaría una hoja de ruta no vinculante para dicha transición justo antes de la COP31.
En el encuentro de noviembre, Turquía se ha propuesto promover el objetivo voluntario de que, de aquí a 2035, la electricidad represente el 35% del consumo energético mundial. El porcentaje actual es del 23%.
"Será una de las prioridades clave de nuestra presidencia de la COP31", prometió el presidente de la cita, Murat Kurum.
La pregunta del millón es si ese incremento de producción eléctrica con el que se pretende descarbonizar el transporte, la industria y la construcción será de origen renovable... o fósil.
- La espinosa cuestión financiera -
En la COP29 de Bakú, hace dos años, se prometió que para 2035 los países ricos aportarían 300.000 millones de dólares anuales a los países en desarrollo, para ayudarlos a reducir sus emisiones de gases de efecto de invernadero y adaptarse a los efectos del cambio climático.
La cuestión financiera promete regresar con fuerza, máxime tras el shock que supuso el deslave que el pasado agosto arrasó el norte de Nepal.
"La inundación de Nepal sacudió a los negociadores de todos los países en desarrollo", apunta Ajay Mathur, profesor en el Instituto Indio de Tecnología (IIT).
Según él, es "casi seguro" que estos reclamarán a los países ricos alimentar el fondo de daños y pérdidas acordado hace cuatro años para ayudar a las naciones en desarrollo a afrontar catástrofes.
América Latina estará pendiente. Según un documento difundido en junio por Panamá por cuenta de la AILAC, una coalición de ocho naciones latinoamericanas, "el porcentaje de financiación climática internacional que ha llegado a la región se ha mantenido bajo y estancado de forma persistente".
- Metano y residuos –
El metano, generado entre otros por la actividad ganadera, los residuos y las explotaciones gasíferas, es responsable del 30% del calentamiento global observado desde la era preindustrial.
Pero a diferencia del CO2, cuyos efectos duran décadas, la "vida atmosférica" del metano se limita a unos 12 años. Lo que significa que los recortes logrados en este momento son constatables en la siguiente década.
Muchos países consideran por ello que la reducción de emisiones de metano es un objetivo asequible y eficaz políticamente.
Turquía ha vinculado esta cuestión a una de sus diez prioridades, la de la gestión y reducción de generación de residuos, ya que la descomposición de materia orgánica en los vertederos es uno de los causantes de este potente gas de efecto invernadero.
El país anfitrión quiere así frenar en "al menos un 50%", de aquí a 2035, el incremento anual de residuos sólidos urbanos.
- ¿Quién organizará la COP33? -
La COP33 debe celebrarse en un país de Asia en 2028, pero la retirada de India, que figuraba en las quinielas, ha redibujado la situación y China quiere ahora ser candidata, según indicaron a AFP fuentes conocedoras.
El gigante asiático es el primer emisor mundial de gases de efecto invernadero, pero también una potencia de primer orden en renovables y un actor de gran relevancia tras el paso al costado de Estados Unidos bajo la presidencia Trump 2.0.
La COP33 tendrá un peso diplomático muy relevante. En virtud de un calendario quinquenal establecido por el Acuerdo de París de 2015, para entonces se espera que concluya la segunda gran revisión de las medidas tomadas a nivel mundial para combatir el cambio climático.
Una ocasión de provecho para el equipo diplomático anfitrión, que se encontrará en posición privilegiada para sugerir directrices.
Q.Otaibi--al-Hayat